La curiosa historia de porqué le llamamos pie de rey al calibrador
Hace varios siglos, en la antigüedad, no se contaba con tecnología, ni luz o electricidad, tampoco teníamos herramientas de medición sino que todo; absolutamente todo lo que queríamos «medir» lo comparábamos a una parte del cuerpo; se creía que todos habíamos sido creados a imagen y semejanza de Dios y que por lo tanto éramos completamente simétricos e iguales.
Cuando se trataba de ventas, los compradores más inteligentes buscaban ir a los puestos donde el vendedor era más alto y fornido así podría adquirir por menor valor, mayor cantidad de producto; los vendedores se dieron cuenta de ello y empezaron a buscar vendedores más pequeños que atendieran sus negocios.

En esos tiempos se consideraba que un rey tenía sangre y designación divina en su linaje y consideraron que la divinidad va de la mano con la armonía métrica por lo que decidieron utilizar el pié de un rey para estandarizar el sistema de medidas.
Carlomagno fue el rey franco que estableció las unidades de medición por primera vez en su reino. Todo objeto era medido con el ‘pie’ (12 pulgadas), que era lo que medía su propio pie y ya que el instrumento de laboratorio llamado «calibrador» es utilizado para medir acertadamente cualquier objeto, se le bautizó con el nombre: «pie de rey»
.Los calibradores, Verniers o pie de rey; han evolucionado tanto, que llegan medir milésimas de pulgadas o hasta marcas dependiendo la precisión.
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